El Peso Uruguayo

Según el Banco Central del Uruguay (BCU) los activos en moneda extranjera que ingresaron al país por concepto de comercio de bienes y servicios, intereses cobrados en el exterior y pagados al exterior, utilidades remesadas al resto del mundo y recibidas del exterior y transferencias netas del exterior al país -que alcanzaran a 321,5 millones de dólares- más el ingreso de 1.570,2 millones de dólares por inversión extranjera directa, más otros ingresos cuyo origen no ha sido detectado por el BCU, por 1.401,4 millones de dólares, no fueron suficientes para cubrir una salida de capitales financieros y de otra naturaleza que totalizó 1.980,7 millones de dólares. La autoridad monetaria cubrió la diferencia con una baja de sus reservas internacionales por 257,8 millones de dólares.
El resultado es relativamente curioso ya que no es en realidad muy concebible a primera vista que un país en el que el tipo de cambio se ve fuertemente presionado a la baja por exceso de moneda extranjera en el mercado, asista a una situación de baja de las reservas internacionales del BCU. Lo que se presenta difícil de entender es el resultado que no condice enteramente con lo que ocurre en el mercado. Y ello puede ser peligroso en la proyección del tipo de cambio hacia el futuro. En general, los analistas que responden la encuesta del BCU aguardan un tipo de cambio para fines del año 2011 del orden de 20,40 pesos por dólar. Ello implicaría, a la luz del resultado que viene mostrando en términos anuales la balanza de pagos, que habrá un cambio brusco en la tendencia observada recientemente en la variación de las reservas internacionales del BCU.
En otras palabras, desde mediados de 2006 hasta principios de este año, la tendencia en términos anuales según los resultados de la balanza de pagos, ha sido de aumento de las reservas internacionales de la autoridad monetaria. Ello se debe fundamentalmente a intervenciones para frenar la baja del valor de la moneda norteamericana. En el 2011 el movimiento del tipo de cambio dependerá del resultado de la balanza de pagos en los meses que vienen. En este primer trimestre la disponibilidad de moneda extranjera es mayor a la de un año atrás por lo que el tipo de cambio debería seguir sintiendo presiones bajistas. Lo que pasará después no es tan fácil de prever ya que ello dependerá de factores locales -siendo los más importantes la actividad económica, la inflación y el nivel de la tasa de interés local- e internacionales entre los que se destacan los precios de commodities, las tasas de interés relevantes, el comportamiento del dólar ante el resto de las monedas, entre otros. Considerando todos esos factores, además de la mayor disponibilidad de dinero primario en la economía, y sin explicaciones adicionales por espacio y por otras razones, las presiones bajistas sobre el dólar seguirán siendo altas en la primera mitad de este año pero mucho menos, en la segunda mitad.

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