El Yen Japonés

¿Va a usar Tokio un parque de bomberos contra un tsunami? El Gobierno japonés puso fin el miércoles a una moratoria de seis años sobre la intervención en los mercados de divisas, vendiendo yenes para intentar invertir su reciente subida.
El movimiento tuvo un efecto inmediato: el dolar saltó de un mínimo en 15 años de 82,87 yenes a más de 85 yenes en cuestión de horas.
Esto debe achacarse al elemento sorpresa, más que a una reevaluación de las posiciones alcistas sobre la divisa. Nomura Securities, por ejemplo, no modificó sus previsiones de una tasa de cambio de 80 yenes por dólar al final del año fiscal. Para alterar posturas tan firmes, Japón tiene que demostrar que está dispuesto a intervenir a una escala mucho mayor que la última vez que actuó en el mercado.
Desde hace meses el volumen diario de operaciones en dólar-yen ha subido un 73%, según muestran los datos del Banco de Pagos Internacionales. En abril de este año, el volumen medio diario se situaba en 568.000 millones de dólares (439.574 millones de euros), más de lo que Japón gastó durante los quince meses que duró su última intervención.
Incluso aunque Tokio aumente la escala de su intervención, sus esfuerzos serán en vano si la Reserva Federal de EEUU vuelve a recurrir a la expansión cuantitativa para bajar los tipos de interés con el objetivo de evitar la deflación y la ralentización económica. La fuerte caída de los tipos de interés estadounidenses ya ha contribuido a la solidez del yen: los inversores japoneses tienen pocos incentivos para mantener su dinero en activos estadounidenses que rentan poco más que los japoneses.
Podría ayudar que el Banco de Japón eliminara el efecto de su intervención –inyectar dinero nuevo– en el sistema bancario. De seguir haciéndolo, podría tener un efecto sobre los tipos de interés japoneses similar al que la política de expansión cuantitativa tendrá sobre los estadounidenses.
Hoy, las dos capitales están en distintas longitudes de onda: la reciente promesa de Tokio de reubicar un complejo militar estadounidense en Japón ha dañado sus lazos, y el apoyo a los esfuerzos de Japón por devaluar el yen serían perjudiciales para el objetivo de la Administración Obama de duplicar las exportaciones estadounidenses y obligar a China a fortalecer su divisa.

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